¿ MIEDO AL “NO” ?

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La palabra no es un adverbio de negación. Es un cuasi-prefijo en ocasiones. La negación por antonomasia. El elemento lingüístico que sirve para negar un elemento oracional o una oración entera mediante un sema lexicalizado, una palabra, o una locución.

El hecho de negar implica la expresión de la no existencia de algo o la no realización de una acción.

En lógica y matemática, la negación, también llamada complemento lógico, es una operación sobre proposiciones, valores de verdad, o en general, valores semánticos. Intuitivamente, la negación de una proposición es verdadera cuando dicha proposición es falsa, y viceversa. En lógica clásica la negación está normalmente identificada con la función de verdad que cambia su valor de verdadero a falso y viceversa. 

La negación es un mecanismo de defensa que consiste en enfrentarse a los conflictos negando su existencia o su relación o relevancia con el sujeto.

Se rechazan aquellos aspectos de la realidad que se consideran desagradables. El individuo se enfrenta a conflictos emocionales y amenazas de origen interno o externo negándose a reconocer algunos aspectos dolorosos de la realidad externa o de las experiencias subjetivas que son manifiestos para los demás. El término negación psicótica se emplea cuando hay una total afectación de la capacidad para captar la realidad.

El miedo o temor es una emoción caracterizada por una intensa sensación, habitualmente desagradable, provocada por la percepción de un peligro, real o supuesto, presente, futuro o incluso pasado. Es una emoción primaria que se deriva de la aversión natural al riesgo o la amenaza,

Existe miedo real cuando la dimensión del miedo está en correspondencia con la dimensión de la amenaza. Existe miedo neurótico cuando la intensidad del ataque de miedo no tiene ninguna relación con el peligro. 

Cuando nos encontramos ante un “NO”, ¿realmente tenemos una amenaza delante de nosotros?, ¿una amenaza que represente un ataque tal a nuestra persona que nos pueda variar la conducta, la forma habitual de actuar, hacer cosas que realmente no quisiéramos hacer con tal de no abandonar nuestra zona de confort, con tal de no enfrentarnos al posible conflicto?. ¿Estamos ante una amenaza real o somos unos neuróticos?.

Como vemos la palabra “NO” tiene su significado, no es nada desconocido, no es un animal salvaje que nos acecha en la jungla, no es un arma letal que acabará con nuestras vidas en un microsegundo, ni tan siquiera un monstruo del averno (si existiera) que aparezca en medio de la oscuridad nocturna para arrastrarnos a los más terribles y horrendos tormentos

NO. Y mil veces NO. Los “NO” de los cuales queremos hablar aquí, NO representan amenaza alguna para nuestra integridad física, por lo tanto NO hay que tener miedo a recibir como respuesta un “NO”. Un “NO” como respuesta no es más que una nueva oportunidad de poner en práctica nuestras habilidades para aprender de la experiencia y reiniciarnos de tal manera que la próxima ejecución de nuestros actos, con más fuerza, con más ímpetu si cabe,  se encamine hacia la consecución de un “SI”.

La palabra “NO” es como hemos dicho un adverbio, un complemento, una operación sobre proposiciones, incluso un mecanismo de defensa. ¿Por qué, entonces, tener miedo a algo que es tan conocido y que en sí mismo no representa ninguna amenaza?.

Grandes acciones produjeron cambios en la historia. Estos cambios provocados por aquellas acciones aparecieron porque Mujeres y Hombres como nosotros supieron enfrentarse al “NO”, a esa negativa que nos abofetea, y ante la cual, en la mayoría de los casos no nos atrevemos a apartarnos, sino que incluso “ponemos la otra mejilla”, para que nos vuelvan a dar. Y permítanme recordarles que “tropezar dos veces en la misma piedra puede aceptarse, pero, por favor, no le cojan cariño a la piedra”, porque podemos equivocarnos dos veces, pero a partir de la tercera vez ya “es una elección”, y nadie la toma por nosotros.

 Hay Mujeres y Hombres  que nunca declararon su amor a otra persona por miedo al “NO”. Otros no consiguieron el trabajo que merecían también por miedo al “NO”. 

Otros nunca se atrevieron a pedir un aumento de sueldo  o pedir  un precio justo por ese mismo miedo. Que limitantes, esclavizadoras y poderosas que son esas dos letras, ¿verdad?. NO. 

Viene a mi mente una frase que solía decir mi abuela, y que mi madre me repetía de joven, y que yo he intentado aplicar en la mayoría de las ocasiones en las que me he encontrado en una disyuntiva y reza como sigue: “El no ja el tens, proba d´assolir el si”. Viene a significar “El NO ya lo tienes, prueba a conseguir el SI”.

 Es realmente cierto que la respuesta negativa, el fracaso en nuestros intentos por conseguir nuestros objetivos (que no deja de ser un “NO”), pueden afectar a nuestra forma de actuar; pero en nosotros, y sólo en nosotros reside la capacidad de NO aceptar tal situación e intentarlo de nuevo con más fuerza. Sólo nosotros podemos podernos límites a lo que pretendamos conseguir. SOLO NOSOTROS. En nosotros, en nuestra actitud es en donde reside la capacidad real para enfrentarnos a esos temores y dar el primer paso hacia la consecución del “SI”. Hagamos que las cosas ocurran.

 Bien, ¿cómo actuamos entonces?, ¿Qué se supone debemos de hacer para poder saltar ese charco que se interpone entre nosotros y nuestro objetivo?. ¿Qué acciones podemos llevar a cabo para que esos miedos no nos dejen en el sitio en el que estamos por siempre jamás?

Aunque es evidente que todas las Mujeres y Hombres somos diferentes, y a pesar de que haya encontrado detractores que afirmen que no vale la pena reiterar sobre aquello que no nos ha dado un resultado positivo en una primera instancia, he de insistir en que la primera herramienta a utilizar es LA PERSEVERANCIA.

 ¿Qué sería de esta sociedad si Edison hubiera desistido a la primera de cambio?, ¿qué hubiese ocurrido si Darwin hubiera sucumbido a las primeras críticas de sus opositores?, ¿en qué situación nos encontraríamos si Gutenberg, Fleming, los Curie, o tantos y tantos otros eminentes cerebros de nuestra historia hubieran dicho SI a los NO con los que se enfrentaron tantas y tantas veces?. Está claro que seguramente no estarían Ustedes leyendo este artículo en su ordenador, o en su I-pad, o en su teléfono, o tablet. 

LA PERSEVERANCIA es la primera herramienta que debemos utilizar para que esos miedos queden anclados en nuestro pasado, listos para ser desarraigados y volatilizados, desapareciendo en la nada, porque son NADA en realidad.

 LA VALORACIÓN INTELIGENTE DE LAS CONSECUENCIAS es la segunda y poderosa herramienta. Podemos utilizarla antes del primer NO, o después, en función de nuestro grado de precaución, y el grado de riesgo que estemos dispuestos a aceptar.

 VISUALIZACIÓN DEL PEOR ESCENARIO. Una vez hemos valorado las consecuencias seguramente hemos descubierto cual sería el peor escenario en el que nos encontraríamos si nos enfrentamos a esos NO y decidimos presentar batalla. En la mayoría de las ocasiones, en un 99% de las mismas seremos conscientes que es admisible aceptar los riesgos que conlleva el mantenernos en nuestra posición e intentar conseguir el sí. Es decir, contestar con un NO al NO.

 Lo importante no es endulzar lo que debas decir o hacer, sino darte los medios para decir o hacer lo que necesitas, de tal manera que los demás puedan escucharlo, percibirlo, comprenderlo. Sin que se creen problemas o malentendidos.

 SE EN TODO MOMENTO CONSTRUCTIVO/A Y POSITIVO/A, en todo lo que digas, en todo lo que hagas.

EL ESPEJO. Mírate al espejo todos los días. Dile a tu yo interiror que Tú vas a conseguir el “SI”; que el “No” es sólo una opción, algo circunstancial, que igual que ha llegado se queda atrás para dejar lugar a todos esos “Si” que vas a conseguir. Porque Tú y solo Tú lo vales, te lo mereces y vas a conseguirlo.  El objetivo es un sabia solución que se alcanza de forma eficiente y amigable. Y tu PUEDES conseguirlo. Céntrate en tu interés, NO en tus oposiciones. Puedes encontra opciones múltiple, caminos diferentes, SI, Tu puedes hacerlo.

Recomendación: cuando recibamos una negativa, un NO por respuesta, cuando las expectativas no se nos cumplan, cuando no consigamos esos objetivos que nos hemos fijado y que tanto hemos deseado conseguir, cuando estemos enojados, enfadados, irritados por la no consecución de nuestros fines, retirémonos. Apartémonos por un tiempo prudencial de la situación. Pueden ser cinco segundos o 48 horas, pero démonos tiempo para recapacitar, sopesar, valorar de nuevo, realizar un nuevo plan de acción e iniciar un nuevo camino hacia ese objetivo que nos planteamos en un primer momento. “Si las cosas no son como la queremos ver, cambiemos la forma de ver las cosas, y las cosas en si cambiaran”. (Dr, Wayne Dyer).

Más tarde (si es posible, en un instante, sino tenemos otro remedio) “en frío” (contemos hasta diez o veinte, si hemos de tomar una decisión inmediata) retomemos el tema de nuestra ira. No tomemos ninguna decisión rápida. Tomémonos siempre nuestro tiempo ( el necesario para cada ocasión ) y por lo menos auto-debatamos la idea dos veces. Recapitulemos, revisemos nuestros actos, revisemos la reacción obtenida. Establezcamos nuevas vías de actuación de nuevo.

Mantengamos la mente equilibrada conscientemente para no tomar decisiones equivocadas y no nos dejemos llevar tontamente por situaciones imprevistas, reacciones intempestivas que afloren como consecuencia de la no consecución de nuestros objetivos, cuando NO obtengamos la respuesta que esperamos.

Sonriamos permanentemente, enfrentémonos a nuestros temores, digamos las cosas como son, pero con elegancia, hablemos y procuremos que nos escuchen. Preguntemos siempre antes de aconsejar. Lo importante es no endulzar lo que debamos decir o vivir, sino darnos los medios para decir o hacer exactamente lo que necesitamos de tal manera que el emisor del “posible NO” pueda escucharlo y comprenderlo sin crear problemas o malentendidos. Hay que ser constructivo y positivo en todo lo que uno dice. Digamos siempre palabras mágicas como: buenos días, por favor, y muchas gracias. Tengamos por seguro que un “NO” a un “NO” será siempre nuestro “SI”.

 

“Todos los días el universo nos da un momento en que es posible cambiar todo lo que nos hace infelices. El instante mágico es el momento en que un “SI” o un “NO” pueden cambiar toda nuestra existencia” (P. Cohelo).

 Ganas fuerza, coraje y confianza por cada experiencia en la que realmente dejas de mirar al miedo a la cara. Te puedes decir a ti mismo. He sobrevivido a este horror y podré enfrentarme a cualquier cosa que venga”. (Eleonor Roosvelt)

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